sábado, 25 de junio de 2011

14-06-2011 / 18:50 h
Lorente ha participado con una conferencia en la jornada inaugural del curso de verano de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) "Raíces de la violencia de género y claves para su erradicación", donde ha expuesto la relación entre "Violencia de género y desigualdad".
Así, ha atribuido la desigualdad atávica que existe en la sociedad a la "cultura patriarcal" que la ha desarrollado, si bien ha planteado que esa es una construcción artificial, una estructura jerarquizada basada en un modelo creado por hombres que "se ha extendido como el válido para toda la sociedad".
Asumida esta situación, la ventaja es "para quien está en la posición superior", que la usa para resolver cualquier conflicto en su beneficio, y por eso se "retroalimenta".
Ha planteado además la interacción entre cultura, violencia y género, relación que se modifica con el tiempo, pero en la que "el uso de la violencia está siempre presente para defender el estatus".
Al respecto, se ha remitido a una encuesta del CIS que rebela la "muy baja sensibilidad media" que existe en España con respecto a la violencia machista, de forma que "sólo un 1,5 %, fundamentalmente mujeres, considera que la violencia de género es un problema".
Así, de las llamadas que se reciben en el 016 (teléfono de atención a mujeres maltratadas) y que no son realizadas por las propias víctimas, el 80 % de ellas las hacen mujeres, ya sea la madre, la hermana o la amiga, y no el padre, el hermano o el amigo.
Al respecto, ha hecho una comparativa con el terrorismo, y ha subrayado que pese a que éste ha provocado 12 muertos en los últimos cinco años frente a las 345 mujeres fallecidas en el mismo tiempo por la violencia machista, la respuesta social es mucho más crítica con el primer tipo de violencia.
También ha advertido de que hay un rechazo mayoritario, del 91,3 % contra la violencia de género, aunque hay un 1,2 % (600.000 personas) que dice que este tipo de violencia es "aceptable en algunas circunstancias", como en un proceso de separación de la pareja (lo dice un 5,9% de quien lo considera aceptable, el 70 % de ellos, hombres).
Planteada la situación, Lorente ha expuesto su rechazo y preocupación por el "pos-machismo" que a su entender está detrás de estos datos, y que ha definido como "una nueva estrategia de la desigualdad que busca mantener lo de siempre" y que se interpreta como una "reacción al ataque" que para este movimiento supone el avance en las condiciones de igualdad de la mujer.
Este avance se materializa en asuntos como el "divorcio no-culpable", la libertad sexual, la incorporación de la mujer al mercado laboral y el control de la fertilidad, que "rompe el esquema" del poder patriarcal.
Por ello, este pos-machismo esgrime un argumento que "desacredita" estos avances señalando que, "como no han servido de nada, hay que volver al pasado" sin proponer nada alternativo.
Lorente ha señalado que el pos-machismo se viste de "neutralidad, cienticifismo e interés común", y se apoya en estrategias como la "deshumanización" del objeto de la violencia, la "cosificación" de la mujer, lo que "facilita" sus actos al agresor.
Ha apoyado su argumentación en noticias aparecidas en medios de comunicación, en las que contrasta la terminología diferente que se usa para mujeres y hombres en las mismas circunstancias, o el trato desfavorable para las mujeres.
En todo caso ha enviado un mensaje esperanzador, aunque ha alertado del "ambiente muy agresivo existente en la sociedad" y de que "en una situación tensada los violentos responden con más tensión". EFE

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