sábado, 16 de julio de 2011

Chelo Vargas
´El lenguaje está muy infravalorado y con los nuevos grados, más todavía´
Profesora de Filología Inglesa y profesora honoraria de la Universidad Ricardo Palma de Lima. Chelo Vargas recibió en el mes de abril una invitación para impartir en septiembre un seminario-taller sobre traducción y terminología en la Universidad Ricardo Palma de Lima, en Perú. No se lo pensó y aceptó. Sin embargo, lo que no sabía es que el ciclo iba a estar acompañado de su nombramiento como profesora honoraria del Campus peruano. La designación se formalizó el pasado 21 de septiembre.
¿Qué factores han pesado en la designación de Chelo Vargas como profesora honoraria de la Universidad Ricardo Palma?
Tal vez, la intensidad del trabajo. Me pidieron el currículum y el Consejo de Universidad decidió que tenía méritos suficientes.
- ¿Qué repercusiones puede tener este nombramiento?
Es un mérito académico y, además, es un reconocimiento que decide un Consejo Universitario, con lo cual, en ese sentido, te llena de orgullo. Luego, a partir de aquí, sí que pueden surgir convenios y colaboraciones entre las universidades, y ahí es donde a mí me toca ahora hacer la labor de mediadora.
- Su especialidad es la terminología. ¿Por qué es importante estudiar estas cuestiones?
Los términos son las palabras que transportan el conocimiento, y hoy en día se quiere difundir el conocimiento en todas las lenguas por la globalización. Entonces, una de las aplicaciones de la terminología es crear recursos lingüísticos dirigidos a determinados públicos. En mi caso, me dedico sobre todo a la elaboración de estos recursos lingüísticos dirigidos a traductores. De hecho, la traducción especializada, de medicina, economía o biología, supone el 90% de la demanda en el campo de la traducción. No obstante, en España todavía queda mucho por hacer, al contrario de lo que sucede en los países francófonos, que son muy celosos de su lengua.
- ¿Por qué España se encuentra a la cola en este campo?
La terminología es una rama lingüística relativamente joven. La terminología aplicada a la traducción empieza realmente en los años ochenta y, hasta que esto se consolida y se van viendo las necesidades, pasa un determinado tiempo. Por otro lado, tenemos la Real Academia Española, pero los académicos ya nos han dicho que ellos se dedican a lo que es la lengua general. Entonces, todo depende de iniciativas de profesores o de asociaciones sin ánimo de lucro.
- Habla de medicina, economía, biología? ¿Qué campo les da más trabajo?
Bueno, es que está todo por hacer, pero un campo muy importante es la medicina, donde siempre hay mucha traducción, y también la economía juega un papel muy importante en la sociedad. Nosotros hemos elaborado muchos diccionarios en el grupo de investigación "El Inglés Profesional y Académico" y ahí tenemos diccionarios de industrias, economía, términos jurídicos, banca o Bolsa, aunque lo ideal sería tener todo lo que hay en un único repositorio y que, además, fuese de acceso libre para todos.
- ¿Qué papel juega el traductor a la hora de crear nuevos términos?
Cuando surge un concepto, también surge un nuevo término, y ese nuevo término lo suele crear el experto en una lengua, probablemente el inglés, pero el traductor ha de crear el equivalente. El problema es que a veces no es el traductor quien traduce esos textos, sino que pueden ser periodistas o gente que, porque no cuenta con conocimientos de lingüística, no tiene la capacidad de poder formar nuevas palabras. Por eso, vemos que muchas veces el término aparece en inglés en textos de medicina o de economía, y eso lo que hace es contaminar nuestra lengua.
- ¿Y está muy contaminado el español?
En cierto modo sí. En determinados casos hay un abuso de anglicismos, aunque sean innecesarios en ocasiones. La influencia que viene del mundo anglosajón es muy grande, y a veces también ocurre porque nos suena mejor o porque nos parece más exótico, pero debemos quitarnos esa idea de la cabeza y hacer el esfuerzo. Además, el español es una lengua muy rica y tiene sus mecanismos de formación de palabras bien definidos. En cualquier caso, eso depende de quién trabaje el texto original, y de las aptitudes lingüísticas que tenga para crear un nuevo término.
- ¿Y cómo se frena esta situación?
Tenemos que concienciarnos todos del valor que tiene nuestra lengua, como hacen los francófonos, que protegen mucho su lengua y tienen infraestructuras para ello.
- ¿Está infravalorado el lenguaje?
Yo creo que sí, mucho, y más con los nuevos grados del Espacio Europeo de Educación Superior. Yo no entiendo que en muchos nuevos planes el inglés ya no esté ni siquiera como materia, y digo el inglés porque es lo que me afecta, pero el español ni estaba ni está. Hay pocas horas y esas pocas horas se quieren condensar en lo que son las ramas específicas de cada especialidad y no hay lugar para nada más.
- ¿Y qué consecuencias puede tener eso?
Muchas porque el hecho de que no te puedas comunicar perfectamente porque te faltan recursos de tu propia lengua hace que falle esa comunicación y, si falla la comunicación, uno es incapaz de transmitir conocimiento, sobre todo en las especialidades. Sin lenguaje no hay nada, decía mi maestro, Enrique Alcaraz.
FUENTE: http://www.diarioinformacion.com

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